Sixto Sánchez Lorenzo y Angélica Yuste ganadores de los PREMIOS DE NOVELA ATENEO Y ATENEO JOVEN DE SEVILLA 2024

ABC.ES / Sixto Sánchez Lorenzo y Angélica Yuste han resultado ganadores de los Premios de Novela Ateneo y Ateneo Joven de Sevilla 2024 por sus obras ‘Sonata del diablo’ y ‘Mareas de aceite’, respectivamente. El fallo se ha dado a conocer durante una cena celebrada en el Real Alcázar. El galardón está dotado con 20.000 euros en la categoría sénior y con 5.000 euros en la modalidad joven. Ambas novelas se publicarán el próximo otoño de la mano de Algaida Editores.

En esta edición de los Premios, patrocinados por Fundación Bancaria Unicaja y Ámbito Cultural de El Corte Inglés, se han presentado 221 obras al Premio de Novela Ateneo de Sevilla y 39 al Premio de Novela Ateneo Joven, destacando cada vez más la procedencia internacional de las obras presentadas.

Sánchez Lorenzo (Oviedo, 1962) ha obtenido el LVI Premio de Novela Ateneo de Sevilla concurriendo al galardón con la que es su tercera novela, ‘La sonata del diablo’, que narra las peripecias de Lorenzo Ancelli, hijo de un humilde molinero de Cremona atraído por la música sacra que se formará como violinista y lutier en el taller de Antonio Stradivari, donde conocerá a la noble Bianca Stagna. Ella le propondrá un plan inusitado que los llevará en una huida dramática por varias cortes europeas. Comenta este autor que es «un honor y un privilegio ganar este premio. Da vértigo ver la lista de autores que lo han ganado. Es una responsabilidad y una felicidad al mismo tiempo».

Por su parte, la valenciana Angélica Yuste Mascarós ha obtenido el XXIX Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla por su obra ‘Mareas de aceite’, que trata el tema de la inmigración ilegal en el Mediterráneo. La autora -que debuta con este libro- narra la historia de Vera, una española de raza negra. «Me interesaba poner en contraste y ver cómo ella siente el racismo que ella misma ha vivido. Poner rostro al drama hace que lo humanices». En ese sentido asegura que le inspiraron sus veranos en la costa del Mediterráneo. «Hace muchos años conocí a un mantero que se llamaba Samba y al que le he dedicado el libro», asegura a la vez que afirma que «tengo un par de amigos que han sufrido situaciones diarias de racismo. En España hay gente que lo pasa mal. Yo me he sumado como una voz a su lucha diaria».