Entrega de los PREMIOS LITERARIOS DEL AYUNTAMIENTO DE BILBAO

ELCORREO.COM / Los premios literarios que concede el Ayuntamiento de Bilbao se presentan en el mundo con nombre propio. Nada menos que los de Miguel de Unamuno, Blas de Otero y Gabriel Aresti, que «junto a Ángela Figuera», afirmó este miércoles el alcalde, han escrito «con mayúsculas» parte de la historia de la ciudad. El compromiso con este legado ha vuelto a renovarse con la entrega de una nueva edición de los galardones a diez obras en castellano y euskera que incluyen poemas intimistas e incómodos y narrativas y reflexiones audaces.

El más veterano es el concurso de cuentos Gabriel Aresti, que ya va por la XXVI edición, y también el más disputado, ya que se han presentado 1.422 trabajos. El escritor argentino Carlos Schilling ha convencido al jurado con ‘La muerte en Venecia (Reescrita por John Cheever’), un relato en el que sale más que airoso del «complejo ejercicio» de confrontar dos tiempos y estilos literarios. En euskera Iñaki Irasizabal Izagirre ha logrado otro reto, un final «sobresaliente» que aporta «otra luz» a lo que cuenta ‘Epailearen aginduz’. Cada uno de ellos recibirá 3.500 euros y se han otorgado cuatro accésits de 1.750. Dos en euskera a Asier Serrano Lasa -que en 2017 ganó el Premio Euskadi de Literatura en Euskera- por ‘Gure Gernika Galduak’ y Goiatz Labandibar Arbelaitz ( ‘Senide kontuak’) y dos en castellano, a Carlos García Burgos ( ‘El desentierro’) y Santi Pérez Isasi ( ‘Hijomuerto’).

El mejor dotado económicamente es el Miguel de Unamuno de ensayo, que este año cumple su vigésima edición. Entre 109 obras el jurado ha elegido los trabajos del profesor universitario alicantino Raúl Rodríguez Ferrándiz y el sacerdote, escritor y periodista de Iparralde Xipri Arbelbide Mendiburu. Cada uno de ellos recibirá 6.000 euros. ‘Magias de la ficción’ indaga en la relación entre la ficción y la mentira «con múltiples y bien narrados ejemplos», mientras que ‘Oilarra Kukuruka’ repasa la historia de la Iglesia Diocesana de Baiona desde los años 60.

Medio millar de poemarios han llamado a la puerta del premio Blas de Otero, el más joven de los tres, en su XII edición. La escritora de Guadalajara Amparo López Pascual, psicóloga de profesión y con varios reconocimientos literarios internacionales, ha impuesto su voz con ‘Ahora soy un pájaro’, una obra en la que «a partir de paisajes comunes construye escenarios ecomocionales únicos».

En euskera el premio ha sido para la joven ingeniera de Lemoa Eva Pérez-Pons Andrade, que en ‘Zaharkitzapen programatua’ «nos hace reflexionar sobre la forma de vida de nuestro tiempo». Aborda temas «incómodos» como la codicia o la violencia pasiva ejercida por la dependencia. Cada una de ellas recibirá 5.500 euros. El alcalde dio las gracias a los premiados por «seguir elevando el listón» de estos galardones en un acto que reivindicó la literatura «como instrumento de futuro».